qué pasa si llego a la reserva de carburante

Razones por las que no deberías conducir apurando la reserva de combustible

Es cierto y de actitud generalizada el aprovechar el máximo las cosas, y entre ellas se encuentran el depósito de combustible. A no ser que vayamos a hacer un viaje largo, no repostamos gasolina hasta que nos vemos en las últimas. Pero este hábito no es nada bueno y es algo a evitar. Si conduces apurando la reserva de combustible estás provocando daños al funcionamiento del coche, y aquí vamos a analizar las consecuencias de estas causas y cómo no llevarlas a cabo.

Atención al piloto señalizar de la reserva del coche

Actualmente no hay excusa para no darse cuenta de que el depósito de combustible de tu coche necesita pasar por la gasolinera más cercana. Hoy en día tenemos margen de precisión para saber hasta cuánto tenemos disponibilidad y cuánto queda hasta llegar a los últimos litros de combustible.

Y es que para muchos, conducir con la reserva del combustible es una forma de abaratar los costes y ahorrar dinero. No obstante, el precio a pagar puede ser alto siguiendo este tipo de prácticas. Si bien es cierto que una vez llegados a este punto, el coche puede recorrer unos cuantos km aprovechando los últimos litros, dependiendo del modelo serán más o menos, pero como hemos recalcado, no es lo más recomendable, sin duda.

Consecuencias de conducir con la reserva del vehículo

Ahora que ya hemos explicado el contexto, vamos a destacar algunas de las consecuencias adheridas a esta conducción descuidada tanto para el coche, como para el propio bolsillo. Empezamos por todo lo que puede sufrir tu coche si no sigues las advertencias que te hemos ido adelantando.

Lo primero de todo es que con los últimos litros de carburante, este pierde parte de su eficacia. Ya que no es tan puro y de calidad como el recién repostado. De ahí que en parte al coche le pueda costar según qué maniobras para realizar su trabajo. En este sentido, uno de los componentes más perjudicado es la bomba, a la que le cuesta más absorber la gasolina, y esto puede provocar averías a la larga. Unas reparaciones que pueden llegar a ser muy costosas.

Otra consecuencia afecta a los filtros de carburante. La reserva de combustible acumula una serie de impurezas que pueden acabar en el motor. No todas son filtradas, y esto puede ser toda una complicación para los sistemas de inyección del coche.

Por último, y entre otras cuestiones de interés que hay que destacar, son las multas. Sí, exacto, por conducir con estos niveles bajos de gasolina pueden provocar que acabes siendo multado. Una multa que puede rondar entre los 80 y 200 euros, y que tienen su base en dos supuestos sobre los que se asienta.

  • Supuesto 1: “Parar o estacionar en un lugar no habilitado al efecto, impidiendo la visibilidad de otros usuarios, obligando a otros usuarios a realizar maniobras antirreglamentarias…”
  • Supuesto 2: “Conducir sin la diligencia, precaución y no distracción, necesarios para evitar todo daño propio o ajeno”

Por lo que lo más conveniente siempre resulta tener conciencia de la gasolina de la que dispones y nunca, salvo en casos excepcionales, apurar hasta el máximo el depósito de carburante. Sale más rentable echar gasolina en el coche a su debido tiempo.

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