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¿Qué son las maderas duras y blandas?

Dentro de las diferentes tipologías para dividir la madera se encuentra esta agrupación de maderas duras y maderas blandas. Son dos formas de categorizar las maderas que no responden preferiblemente a su dureza, aunque de normal sí que tiene que ver, sino a unas características especiales de aporte calorífico que detallamos ahora mismo. Y es que muchas personas piensan que la madera dura y blanda se llama así porque son más duras y densas, o menos. Esto no es totalmente cierto, pero suele ocurrir y coincidir.

Qué es la madera dura y para qué sirve

La madera dura es un tipo de madera que posee una alta densidad. Esto significa que producirá una llama mucho más prolongada en el tiempo y con gran fuerza calorífica, aunque requiere su tiempo para ser encendida.

En su definición, este tipo de madera dura proviene de un tipo de árboles conocidos como de angiosespermas. Estos árboles poseen semillas encerradas, vainas o frutos. Se tratan de árboles de hoja caduca y que dada a estas características poseen una madera más densa y resinosa. Esto causa que su crecimiento sea más lento que el de otras especies.

Algunos nombres propios de maderas que se consideran duras son: roble, olmo, caoba, arce o el fresno. Una madera que se suele utilizar para diferentes aplicaciones, entre ellas algunas como: diseño de herramientas, en mobiliario, instrumentos, parqué, para carbón vegetal… o para combustible dado su gran aporte calorífico y duradero. De gran utilidad en el mundo de la hostelería para brasas.

Qué es la madera blanda y para qué sirve

Como contraposición a la madera dura también existe el tipo de madera blanda. Provienen de árboles como los pinos, abetos, alerce, cedro… Se tratan de árboles de hoja perenne y que crecen más rápidamente que los de naturaleza dura. La madera blanda es la más común (prácticamente es el 80% de la madera que se usa hoy en día) principalmente porque es la que se utiliza para la celulosa y crear el papel.

No obstante, si la madera dura era especialmente recomendable para la hostelería, brasas y la cocina, la madera blanda ofrece unos muy buenos resultados para calentar habitaciones y el hogar. Esto es así porque es una madera que prende fácilmente por lo que es realmente aconsejable para chimeneas o estufas. De esta forma se puede combinar entre madera blanda y dura para calentar una casa.

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